Roblox reúne a millones de peques, pero recientes denuncias revelan graves fallos de seguridad. Lo que familias y profesorado deben saber.
En los últimos días, la polémica alrededor de Roblox ha vuelto a primera plana. El 26 de agosto de 2025, LevelUp publicó un reportaje que destapó graves fallos de seguridad en la plataforma1. Apenas tres días después, el 29 de agosto de 2025, The Independent en Español informó de una petición que ya supera las 211.000 firmas para exigir la renuncia de su CEO, David Baszucki2.
Se trata de un tema muy reciente que quiero compartir porque afecta directamente a peques y adolescentes que usan Roblox a diario. Hablamos de un juego con más de 111 millones de personas usuarias activas cada día, de los cuales un 40% son menores de 13 años1.

De patio digital a riesgo real
Lo que parece un espacio de diversión se ha convertido también en un lugar peligroso. En 2023 se reportaron más de 13.000 casos de explotación infantil vinculados a Roblox en Estados Unidos1. La falta de verificación real de edad y la moderación insuficiente facilitan que personas adultas se hagan pasar por menores para ganarse la confianza de niñas y niños.
El caso que ha hecho saltar todas las alarmas es el de Schlep, un creador de contenido que, tras sufrir acoso dentro del juego, decidió exponer a depredadores. Su labor colaboró en al menos seis arrestos1. En lugar de apoyarlo, Roblox Corporation lo expulsó de la plataforma y le envió una carta de cese y desistimiento2.
La comunidad reaccionó de inmediato: más de 211.000 personas firmaron una petición para exigir la renuncia del CEO2. Para muchas familias, profesorado y agentes de igualdad, esto confirma que el negocio sigue pesando más que la seguridad.
La respuesta de la empresa
Roblox asegura que cuenta con controles parentales, herramientas de reporte y colaboración con autoridades2. Sin embargo, testimonios de extrabajadores revelan que la prioridad interna continúa siendo el crecimiento de personas usuarias antes que su protección1.
¿Qué podemos hacer desde casa y la escuela?
- Acompañar y observar. No se trata de prohibir, sino de estar presentes cuando juegan.
- Hablar sobre riesgos. Nombrar el grooming y explicar cómo pedir ayuda si alguien les incomoda.
- Exigir responsabilidad. La seguridad de la infancia no puede ser opcional ni depender de la buena voluntad corporativa.
El caso de Roblox no es un simple escándalo pasajero: es un recordatorio de que el bienestar digital de peques depende de la supervisión cercana y de la presión colectiva a las empresas. Si una plataforma con millones de menores conectados no prioriza su seguridad, el riesgo se extiende a toda la industria.
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1. Daniel Laguna, “A Roblox no le importan sus usuarios, y eso es un peligro para todos”, LevelUp, 26 de agosto de 2025
2. Jake Brigstock, “¿Qué desató la controversia con Roblox y por qué más de 200 mil personas exigen destituir al CEO?”, Independiente Español, 29 de agosto de 2025.
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